lunes, 19 de octubre de 2009

CAPÍTULO X: BATALLA FINAL EN LAS MONTAÑAS DEL ETERNO CHANISMO

- Nuestro viaje toca a su fin, amigos – dijo Putiferia – esta noche nos enfrentaremos al bengatio y su ejército de emos y canis que merecen mil muertes dolorosas. No hemos llegado tan lejos para rendirnos ahora, no hemos llegado tan lejos para fracasar. Os recuerdo lo que hay en juego, la Guaycidad depende de nuestras acciones, de nuestra valentía y resolución, de nuestro coraje y nuestro honor. ¡Desayunad bien, mis Guayans, porque esta noche puede que durmamos en el infierno pero jamás despertaremos en mundo cani!
Nuestros pasos nos han guiado hasta aquí, los senderos han sido peligrosos, los enemigos peligrosos, pero hemos sorteado a unos y abatido a los otros, y aquí estamos para hacer frente a nuestro glorioso deber. Hoy viviremos como Guayans o moriremos para siempre.
Cuando los emos os acribillen con sus pajas existenciales, cuando los canis os taladren el cerebro con su música infernal, cuando el bengatio intenté borrarnos de la faz de la Tierra, recordad lo que sois, porque hoy sobre esta alta cima no habrá enanos, ni elfos, ni humanos, ni hobbits, hoy, solo habrá GUAYANS.
¡Esto es Guayaaaaaaaaaaan!
El discurso de Putiferia caló hondo en los corazones de nuestros amigos, ya nunca más se sentirían solos, ya nunca más se sentirían abandonados, a partir de aquel día ya no habría diferencies entre razas, credo o color de piel, a partir de aquel día se reconocerían todos como Guayans, y los nobles bardos cantarían canciones en su honor, y Mundo Guayan alabaría su coraje y su valor, y la Guaycidad habría sido salvada.
Entraron en el campo de batalla prestos a luchar hasta la muerte. Frente a ello el bengatio estaba preparado, con los canis a su diestra y los emos a su siniestra, pero un nuevo contrincante no esperado había entrado en el campo de batalla: The Lord Of The Sarrios.
- Mierda, ¿qué son esas cabras?
- No son cabras, Sonny, ¡son SARRIOS! – contestó Putiferia- Animales salvajes que vienen de más allá de la Region de Circonia, no debéis subestimarlos, aunque no son demasiado astutos, tampoco los canis y los emos destacan por su inteligencia. Adelante mis valientes, ¡desplegaos!
Sonny y los suyos se desplegaron por el campo de batalla y empezó la guerra sin cuartel, tags voladores, cartas magic, dados, boligrafos de veinte colores, mp3, sellacos de oro y demás utensilios de destrucción masiva s emplearon sin cesar. Nuestro amigos batallaban sin cesar.
- Emos, seguidme, tengo que enseñaros la fragilidad del alma humana , la putrefacción de la no-vida, la muerte en vida – gritó Gayolas.
Un grupo de treinta emos le siguió ensimismados ante el discurso tétrico-émico de Gayolas.
- Mirad – y de su bolsón sacó las flores marchitas del Azahar Efímero – Estas flores solo surgen durante tres semanas cada diez años. Y miradlas ahora, muertas, marchitas para siempre, ya nunca volverán a brillar, ya nunca volverán a ver el Sol cálido, la Noche oscura se cernió sobre ellas. ¡Y en diez años no habrá más como ellas! ¿No os entran ganas de llorar? ¡Llorad!
Y lo emos comenzaron a llorar.
- Llorad emos, porque esta vida no merece ser vivida si las Flores del Azahar Efímero tan solo pueden durar tres semanas cada diez años. ¡Llorad hermanos míos!
Y lo emos lloraron aún más profundamente.
- ¡Y ahora cortaos las venas, porque esta vida no es vida sino que es no-vida, la muerte es la solución! Yo me quedaré aquí para sufrir por vosotros, vosotros partid, partid hacia el firmamento.
Y lo emos empezaron a meterse tajos en las venas con sus cuchillas de afeitar, tajo va, tajo viene.

Mascachapas y Asturiorn estaban dando cuenta de los sarrios.
- ¿No te recuerda Masky a los viejos tiempos en los que pastoreábamos allí por Blackland? Vale que entonces no matábamos a las cabras, y también es cierto que aquello eran cabras negras y no sarrios, reconozco, además, que las cabras no nos atacaban, y que el destino de la Guaycidad no estaba en juego, pero ¿no es extrañamente familiar?
Los lápices y los boligrafos de veinte colores volaban sin parar, y sarrios por doquier caían sin parar. Sarrio aquí y sarrio allá, sarrio, sarrio, sarrio va.

Putiferia y Sonny se encontraban con la parte más dura de la batalla, los canis. Por más que empleaban todas su armas, los canis no parecían parar de salir de todas partes, y el bengatio elevaba el volumen de su cani-coche.
- ¡Saca el saxo Sonny!
Sonny raudo y veloz sacó el saxo y comenzó a tocar el Saxoffone Colossus a tiempo bala, ni corto ni perezoso, rompiendo cabezas ajenas.
- illo, er zazo kolozuh, primo, surmano, tuputamare aaaahhh
Los canis gritaban de dolor, el bengatio parecía rojo de ira. Pero contraatacó con Camela a todo meter. La batalla era sin cuartel. Puti y Sonny, hombro a hombro intentaban acabar con los canis, pero estos cada vez eran más.
- Estamos acabados, Sonny, hemos fracasado. Mundo Guayante ya no será más Guayante.
- Puti, fue un honor combatir a tu lado. Lo siento por los chicos, por el mundo… Pero… Son infinitos, se reproducen como esporas.
Los canis empezaron a abalanzarse sobre ellos, yoya va, yoya viene, mp3 a to pastilla.
- amoh surmano, noh ban a koma toe r rabo, zoooorciooooo
Gayolas, Mascachapas, Noemli y Asturiorn acuden en su ayuda, pero son barridos también por la marea cani, sepultados bajo el peso de los canis, todo está perdido, Mundo Guayan se cierne a su fin. Nuestros héroes caen abatidos y la victoria de bengatio parece segura. Los ojos de Sonny se cierran por última vez.

Pero, de repente, un aura empieza a iluminar el cuerpo de Sonny, empieza a metamorfosearse, se estira como metro y medio, su pelo cambia a moreno, y una extraña luz emana de su cuerpo.
- Yaaaaaaaaaaaaaah. ¡Sonny Supersaiyan Guayanteeeeeeee!
Una luz creciente ilumina a Sonny como un super sayan guayante... Como aquella vez el Saiyan Guayante ha vuelto a aparecer. Y una nube de tags sale de sus ojos para fulminar a sus enemigos. ¡Nube de tags Guayans!
Putiferia se levanta del suelo invoca al colmillo asesino, y de su boca empiezan a salir serpientes dentudas que muerden a las víctimas y rematan los certeros golpes de su "hamijo".
BENGATIO es barrido de la faz de la Tierra junto a sus huestes para siempre.
Y entonces Mascachapas mira a nuestros amigos y habla sin boca:
- Los de mi raza solo pueden hablar una vez en su vida. Creo que este es el momento. La Batalla ha acabado. Hemos ganado. Ah, y mi nombre es Mascapachas. Cretinos.
El jolgorio y la alegría llegaron a Mundo Guayante. Al fin podían descansar en Paz, su misión se había cumplido. Podían esta orgullosos de ser GUAYANS.
Putiferia y Sonny, después del combate final contra emos y BENGATIO, estaban tan cansados que no tenían ni ganas de fustacar, y descubrieron que el autoplacer compartido era la manera más fácil de sobrevivir...Luego, como buenos guayantes, puestos al tema, ya se sabe que comer y rascar es todo empezar, en medio del clímax épico y sobre los restos de los enemigos derrotados canis, su esencia guayante se transformó en diminutos guayantes. Y así, Sonny y Putiferia, traspasaron el Abismo de la Guaycidad rumbo de las Montañas del Eterno Chanismo, junto a su prole, para conformar una nueva sociedad de felicidad partenogenética.
¡Y así comenzo el Movimiento por la Egosexualidad y la Partenogenética y le Resistance!
Pero eso, ya, es otra historia.

THE END

CAPÍTULO IX: RUMBO A LAS MONTAÑAS DEL ETERNO CHANISMO

- Antes de llegar a las Montañas del Eterno Chanismo deberemos pasar el Puente de Cachirulo, preparaos para lo peor, Guayans y demás sabandijas del inframundo, aún me hallo sorprendida de teneros entre nosotros, pero ahora vislumbraremos problemas de verdad, no las moñerías con las que os habéis enfrentado hasta ahora.
- ¿Moñerías Putiferia Guayante? – respondió Asturiorn – sabed que hemos esquivado canis, ignorado a las Putas Natatorias (a.k.a. Sirenas del Mal Rollo), escondido dentro de árboles, vadeado el Sendero del Mal Rollo, atravesado las Llanuras del Lupanar Maldito, bordeado el Desierto de la Senilidad, llegado a Delfos y vuelto, protagonizado la Matanza de Reguetonehlokerula, enfrentándonos a tres pardos y saliendo victoriosos e innumerables canis cayeron ante nuestras manos en la Batalla del Abismo de la Guaycidad. ¿Y aún os atrevéis a cuestionarnos? ¡A mi hijo de Bastardorn, hijo de Putirorn, hijo de Cabronorn, hijo de Maricorn, hijo entre hijos, nieto entre nietos y más. ¡Moñerías dice! ¡Moñerías!
- Silencio, bocachancle, no tengo tiempo para tus gilipolleces.
- Pero, ¿tú le escuchas, Sonny?
- Astur, eres muy pesado. Pero mucho. Calla la boquica un poco.
- Atentos, ¿lo oís?
Bum, bum, resonaba como si unas manos enormes estuviera usando las cavernas de Cachirulo como una enorme tambor. Después un eco, y después el sonido de muchos pies.
- Surmano, illo, zalizuh de ahy, ke o bamoh a dah de yoyah primo.
- Se acerca – gritó Gayolas
- No podemos salir – dijo Noemli
- ¡Atrapados! – gritó Putiferia.
El sonido de los bufles canis empieza a retumbar por la gruta “Tú me camelas, tú me camelas, naninonaninoninonaninonino, tú me camelas”. Con rápido movimiento Putiferia se acercó hacia la entrada de la caverna asomándose tan solo un instante.
- Son canis, muchos. No se han decidido a atacar aún, pero ahí algo más ahí. Un gran cani, o quizá más de uno. No hay esperanzas de escapar por allí. Cerremos la entrada.
- Cago en diole. Tampoco habrá ninguna esperanza si vienen también por la otra apertura de la gruta – dijo Noemli
- Por aquí no se oye nada todavía, pero no parece buena idea seguir corriendo como pollos sin cabeza mientras nos persigue una horda de canis – aconsejó Asturiorn
“Oiii Saliii PaRaaa No ReeCorDaarTee ii No loo ConSeeGii me cuestaa TanTooo aCosTumBrarrmee aa SeGiiiR Siin Tiii TeeQuiieRo TanToo coRazooohn". Los canis se acercan animados por Camela a nuestro héroes. Un golpe resonó en la puerta, y luego otro y otro. Los canis atacaban con sus mp3 y todo lo que tenían a mano. Al fin la puerta crujió y la abertura se ensanchó. Los mp3 entraron silbando pero golpeaban la pared del norte y caían al suelo.
Cuantos eran, la Compañía no pudo saberlo. Al principio los canis atacaron decididamente, “tuu me camelas” canturreaban alegremente. Pero las yoyas que Asturiorn les soltaba, las pedradas de Gayolas y los cuernazos de Noemli empezaron a hacer mella en su moral.
- Ahora es el momento – gritó Putiferia – vamos antes de que vuelvan a la carga
Pero mientras aún retrocedían un cani entró de un salto en la cámara, le seguían otros que se apretaban contra la puerta, con los sellacos de oro desvió el boli de veinte colores de Asturiorn y cargó contra la compañía, apuntando su mp3 contra Sonny. El golpe alcanzó a Sonny en el costado derecho y lo arrojó contra la pared. Aún estaba el cani dejan caer los auriculares y sacando sus sellos de oro cuando Noemli le cayó sobre el quitamultas. El cani cayó con la cabeza partida en dos, y es que esos cascos que se llevan… Los que venían detrás huyeron dando gritos.
Asturiorn recogió a Sonny, que yacía junto a la pared, los otros le siguieron.
- Estoy bien, mameluco, sueltame – jadeó Sonny – comegachas, te estoy dicendo que me sueltes, robasandías, atrapamelona, gilipipas…
- ¡Pensé que estabas muerto!
- Venga, va, no te lo crees ni tú, me atravesaron seis sellacos de oro y ni te inmutarse y ahora me vienes con estas.
- Oye, que yo era por darle un poco de dramatismo a la escena, y tal.
- Vete ahorrándotelo para cuando lo necesitemos y tal.
Prosiguieron en la oscuridad más absoluta bajando hasta el Puente que cruzaba las dos orillas del Cachirulo.
Por fin, cojones en Guayan, Puti, pensaba que no llegabamos nunca – dijo Sonny- su alivio fue in descendo al ver la angostura del puente por el que debían pasar – Cago en diole, ¿no podías haber buscado un puentecito más hermoso?
El puente era tan estrecha que no se podía cruzar más que en fila india, de uno en uno.
- Vamos, deprisa, los canis no tardaran en llegar - ordenó Putiferia
Los integrantes de la Compañía Guayan fueron pasando uno a uno mientras seguían escuchando de fondo cánticos canis. Llegaron por fin al otro lado del puente y lo cortaron para que los canis, que ya llegaban a la otra esquina, no pudiesen cruzarlo.
Pero, de repente, las filas de canis se habían abierto y retrocedían como si ellos mismos estuviesen asustados. Algo avanzaba detrás de los canis, no se alcanzaba a ver lo que era; parecía una gran sombra y en medio de esa sombra había una forma oscura, quizá una forma de cani.
Llegó al borde del precipicio y se mostró en toda su grandeza, montura y jinete.
- ¡Un dragón escupegaviotas! ¡Ha venido un dragón escupegaviotas! – se quejó Putiferia
- Y el jinete no es… - comenzó Noemli
- El mismísimo niñato del metro de Valencia – finaliza Asturiorn.
- Santo Guayan, - se quejó Sonny - ¿qué vamos a hacer?
- Mmm, mmm, mmm, mmmmm – murmuró Mascachaspas, ante la mirada atónita de sus compañeros se encogió de hombros.
- ¡Deberíamos huir! – gritó Gayolas
- No hay tiempos de huir, pequeñas ratas de las cloacas, deberemos enfrentarnos al niñato de Valencia y al dragon que escupe gaviotas, y vamos a tener que ponernos en serio y seguir pa adelante, tú, yo, Sonny y su puta madre.
- Keh eh lo k eh, k poh la interneh zon toh mu shuliko, po aorah m kmeih la poia, sae lo k t kieo desi no, pbo? - el niñato de Valencia no se dejaba achantar
Gayolas le lanzó una pedrada en plena frente que lo tiró del dragón. Pero esto no acabó con él, al fin y al cabo un cani no tiene el cerebro en la cabeza, por lo menos no en la que tienen sobre los hombros.
- ohtia pabo, ke pahrto la kara, poh no keh, foh… pk lleba gafa, ioputar
El dragón escupegaviotas voló sobre sus cabezas haciendo dos pasadas en vuelo rasante, mientras abrías sus fauces lanzando gaviotas por doquier. La gaviotas inundaban la estancia, intentando atravesar a nuestros protagonistas.
Putiferia se colocó delante del dragon escupegaviotas, éste se detuvo enfrentándola. Gaviota surgían de su nariz. Pero Putiferia no se movió.
- No puedes pasar. Soy una servidora de la Gaviota Eterna que es dueña de las gaviotas de Prayan. No puedes pasar. Las gaviotas oscuras no te servirán de nada, gaviotero de Más Allá de los Confines de la Tierra Guayan. ¡Vuelve a tu Reino! No puedes pasar.
El dragón no respondió. Las gaviotas parecían extinguirse. El dragón avanzó lentamente y de pronto se enderezó hasta alcanzar una gran estatura extendiendo las alas de muro a muro; pero Putiferia, era todavía visible, como un débil resplandor en las tinieblas.
- ¡Te estoy diciendo que no puedes pasar, coñe! – abofeteó al dragon, que cayó de espaldas. Putiferia vaciló sobre el acantilado, dio un paso atrás para volver a erguirse inmóvil - ¡No puedes pasar!
Asturiorn, mientras había cazado al niñato del metro de Valencia que buscab escabullirse.
- k pasah negro, ira illo dejahme k nuh kiero partioh la boka biboh
- El niñato este no tiene media hostia. Mucha bla, bla, bla, pero no hace nada – dijo Asturiorn.
- Déjaselo a Mascachapas que nunca hace nada, coño – apuntó Sonny
Asturiorn lanzó el cuepro hacia Mascachapas que empezó a guantearle a gusto, le metió de yoyas hasta en el carné de identida.
- pabo pk ni tieneh boka, k hi noh te la parthia , ba a tenéh huerte y toh
Mascachapas poco dado a las conversaciones fútiles (o no) siguió guanteándolo hasta que se cansó del notas y lo lanzó por el precipicio.
- pabo ke io stoi toloko, tolokoooooooooooooooooooooooooo
Esas fueron las últimas palabras del niñato del metro de Valencia. Putiferia mientras continuaba su enfrentamiento contra el temible dragón escupegaviotas.
- Que no puedes pasar, ¿cómo te tengo que decir las cosa yo a ti? ¿Me va a hacer repetirme? – plas bofetada – si te digo que no puede pasar es que no puedes pasar y punto – plaf bofetón, el dragón sigue retrocediendo – que me tienes ya hasta el coño con tus gilipolleces – plas, plas – si te digo que no puedes pasar, no puedes pasar – plas, plas, plas – que me pone de una mala hostia tener que repetirme que… Me sacas de mis casillas – plas, plas, plas, plas – el dragón acojonado levanta el vuelo y se las pira de allí – Buena ya era hora. A ver pandilla de holgazanes, vamos hacía nuestro destino: Las Montañas el Eterno Chanismo.
Y tras pasar el Puente de Cachirulo ya apenas unos kilómetros separaban a nuestros héroes de su destino.

CAPÍTULO VIII: EL REENCUENTRO

Una vez finalizada la batalla del Abismo de la Guaycidad todo fueron parabienes, y que bien que has estado cabrón, no veas como les zumbabas, y demás comidas de polla mutuas que suele ser lo habitual tras vencer en tan honrosa batalla.
- Gnomo, cuatrocientos sesenta y cinco.
- Por el culo te la hinco.
- Que más quisieras piterpan amanerado. ¿Cuántos?
- Un par menos, pero vamos, porque me cansé ya, tanta violencia acaba aburriendo y tal.
- Ya… ¡No ha nacido el día en el que un gnomo mierda como tú mate más canis que yo!
- Que vale, que no ha nacido. Ale, pa ti la perra gorda.
Y por fin volvieron a reencontrarse Putiferia y Sonny. Mucho habían recorrido por senderos distintos para llegar hasta allí, mucho habían cambiado las cosas, nuevos compañeros y correrías innumerables habían forjado a Sonny, y Puti por su parte no se había quedado atrás, volvía convertida en Maga Blanca, quien había partido siendo Maga Gris.
- ¡Putiferia! – exclamó Sonny
- ¡Sonny! Que ven mis ojos, deje a un medio Guayan, y me encuentro con Guayan a medias. No pensé que tendría tanta fortuna de volver a encontrarte.
- Coño, pues habíamos quedado.
- No te digo yo que no, pero vamos, que entre que no confiaba mucho en tu destreza y la pandi con la que andas. Tras tu marcha recapacité, y pensé que Tontoelnabo podría llevar a cabo mejor la misión que tú, por eso le dejé el mensaje a Asturiorn, con la esperanza de que abandonases. Sorprendida me hallé cuando no obtuve respuesta negativa. Vamos, que me dije, ¿acaso piensa llegar al Abismo con el negro que no deja de hablar y el que no tiene boca? ¿Ha perdido el juicio? Intentando hacerte recapacitar sobre la imposibilidad de tus hazañas, te envié al elfo amanerado y al enano claus, por si no habías captado la indirecta a la primera. Pero míralos si estáis todos aquí. Jamás pensé que llegarías. En fin, mejor, porque Tontoelnabo se hizo la picha un lío cuando lo mandé hacia aquí, y no sé por donde anda, si es que aún anda, las últimas noticias que tengo de él es que había rodeado tres veces Blackland, sin conseguir atravesarla. Le dije que la rodease, y pareciera que el pobre diablo tomo la orden en sentido literal, y allí está rodea que te rodea. ¡En fin, qué sorpresa más agradable!
- Vaya, Puti, no si darte dos hostias o darte las gracias por salvarnos del Paso Seguro éste que tan bien has armado, porque vamos tiene huevos, que el negro parlante daba más yoyas que todo tu ejército, por no hablarte del gnomo amanerado o del enano claus, bien es cierto que Mascachapas no ha hecho gran cosa, y que yo solo me dediqué a escupir a los canis en esta ocasión, pero has de saber que el pardo Richard ha caído de mi mano.
- ¡Qué me decís, pardiez! Cualquier lo diría, viéndoos tan poca cosa, y con esa cara de alelao, de verás os digo que creí que Tontoelnabo lo haría mejor. Pero no discutamos, es obvio que me equivoqué. Es una pena pues de haberlo sabido te habría dotado con mejores compañeros: Sandrac el Bárbaro, Eldurian el Elfo Oscuro, Galduriac de Minis Thirit… Pero se los dejé a Tontoelnabo y ya es demasiado tarde para hacerlos venir, tendréis que servir vosotros.
- Puti, te recuerdo que soy un Guayan, un Guayan no se arruga ante nada, un Guayan cruza charcos y riachuelos, un Guayan…
- Sí, ya sé, habéis mostrado tu valía y tal y cual, palmadita en la espalda. Pero apresuraos, debemos partir hacía la Montañas del Eterno Chanismo en cuanto estéis dispuestos.
- Puti, llevamos ciento ochenta y siete soles y ciento noventa y ocho lunas sin descanso, permitidnos un respiro.
- Ah, pequeño Guayan, ¿acaso crees que yo estoy de vacaciones? Todo el día de aquí para allá, viajando sin cesar, cago en guayole.
- Una noche, no más.
- Escuchad, joven Guayan, escuchad lo que tengo que contaros, y comprenderéis el por qué de mi impaciencia.
En el origen de Mundo Guayante todo era paz y armonía. No existían los canis ni los pardos. Pero la civilización se volvió demasiado ociosa, y entonces creamos a los canis, infraseres que podrían realizar los trabajos más pesados. Mundo Guayante se maravilló ante nuestro atrevimiento al crear la Inteligencia Cani.
Una singular conciencia que generó toda una raza de canis. Pero los Canis pronto se mostraron testarudos e inestables, solo querían tunear las motos que les habíamos prestado para repartir pizzas y obtener más y más cadenas de oro. Al principio transigimos con esos pequeños desmanes, pero hubo un antes y un después en la relación entre canis y no-canis: el Reagueton. Crearon esa infamia venida del infierno, y no paraban de bailarla y hacerla sonar por doquier. Amenazaban con invadir hasta el último rincón de Mundo Guayan, sus débiles mentes no entraban en razón, no había lugar para el diálogo, eran tiempos de guerra.
Entonces tuvo lugar la Gran Batalla. Humanos, enanos, peterpanes y demás razas de Mundo Guayante se unieron para expulsar a los canis de este plano. Fue la más digna batalla que ha visto este mundo. Muchos Guayans murieron aquel día, su sangre derramada regó los campos de Asturiarn, por eso desde entonces son los más verdes prados que ha conocido el firmamento.
Dolor, agonía, muerte y destrucción. Sangre y acero se dieron la mano en aquel amanecer.
Tres días y tres noches duró. Y no hubo un solo ser en todo Mundo Guayante que no supiera de su existencia. El destino de la Guaycidad estaba en juego, nuestro destino, nuestro futuro, y solo una pequeña pero aguerrida región había resistido: Asturiarn
Pero comencemos desde el principio.
El primer día los humanos de Asturiarn investidos en sus chupas de cuero lucharon con honor y los peterpanes de los Bosques de Nuncajamas ataviados con sus mejores galas demostraron su valor, aguantaron las embestidas de los canis con coraje y valentía, no retrocedieron, aún cuando las bajas se amontonaban a sus pies, aún cuando el suelo que pisaban se convirtió en una bandera verdi-negra los antepasados de Asturiorn y Gayolas se mantuvieron firmes, preferían caer de pie a vivir en un Mundo Cani. Estaban dispuestos a morir antes que entregar Asturiorn a los canis, pero el último bastión Guayan parecía a punto de caer tras la primera luna, los dados y los tirachinas empezaban a escasear, pero hasta que el último humano y el último piterpan se mantuviese en pie plantarían batalla, aunque eso les llevase a una muerte segura.
Sin embargo, los enanos de las Minas del Norte Muy al Norte llegaron al despuntar el alba del segundo día, montados en sus trineos tirados por renos y jubilosos por llegar a tiempo para presentar batalla. Su irrupción niveló las fuerzas, piterpanes y humanos no cabían en su gozo, podían aguantar las hordas canis, aún había esperanza, no estaba todo perdido. Pero los canis se erguían una y otra vez desafiantes, y embestían con sus scouters y su reagueton sin piedad.
La batalla empezaba a alargarse, y solo el coraje de los Asturion, Gayolas y Noemli originarios mantuvieron a los suyos en liza. Gayolas en la retaguardia daba pedradas sin parar, Asturiorn sacaba dados de cualquier bolsillo y Noemli recorría el campo de batalla a lomos de Rudolph, legendario reno que, desgraciadamente no dejó descendencia. Pero al caer la segunda noche algo ocurrió, el Horror se cernía sobre Tierra Guayante. Irrumpió por primera vez el BENGATIO con su ejército de emos.
Los canis no cabían en sí, gritaban por doquier, el mismísimo BENGATIO estaba entre ellos, el bengatio empezó a destrozar a los nuestros con su coche tuneado y su música regueton salía de sus bufles de 1500 watios cada uno: “Dame más gasolina, dame más gasolina…”.
Los nuestros retrocedían posiciones, el fin estaba cerca, bengatio era un enemigo demasiado poderoso, la resignación empezó a aparecer en sus rostros. La goma de los tirachinas ya no parecía tan elástica, los dados solo daban unos, y los renos ya acusaban el cansancio. No había nada que hacer, Asturiorn caería antes de que el Alba despuntase.
Pero, entonces, en la línea del horizonte se perfiló a contraluna la imagen portentosa de Aquellos Que Nos Sacarían Las Castañas Del Fuego: los Guayans. Venidos del mismismo corazón de Asturiorn, y liderados por Sonny Guayan I, irrumpieron en el campo de batalla como almas que lleva el diablo, destruyendo los bufles canis, y cantando alegres canciones Guayans consiguieron elevar la moral de las tropas.
La batalla se recrudeció, los dados empezaban a estar al lado de los Humanos, los tirachinas se mostraban certeros, Noemli I y Rudolph repartían estopa por doquier, y los Guayans no dejaba de aclamar: “Emos suicidaros, vuestra vida no tiene sentido”, mientras seguían acabando con los bufles enemigos. Los emos corrían en desbandada a cortarse las venas, los canis lloraban al ver sus bufles destruidos. Y entonces, se encontraron, frente a frente, el bengatio y Sonny Guayan. Sonny sacó su saxo, bengatio elevó el volumen de sus altavoces, el destino de la Guaycidad estaba en juego, ellos dos lo sabían, el resto ya no importaba, ni emos, ni canis, ni Humanos, ni piterpanes, ni enanos, todo se reducía a ellos dos, Sonny contra bengatio, bufles contra saxo.
“Soy tu gatita”, sonaba a todo volumen, pero Sonny hizo sonar “John S”, bengatio contraatacó con “Dame más gasolina”, pero Sonny no estaba dispuesto a dejarse amedrentar, oh noble Guayan, os aseguro que aquella tercera luna fue gloriosa, una sonrisa se dibujó en el rostro de Sonny, mientras el bengatio seguía incendiado de ira, y entonces, empezó a acariciar su saxo, preparando el terreno, bengatio se desesperaba: “bengatio lla, amoooooooh”, y las notas empezaron a deslizarse dulcemente por el instrumento: “The Bridge”. Aquello fue demasiado para bengatio, la batalla parecía llegar a su fin, bengatio parecía a punto de estallar, pero entonces bengatio sacó sus cadena de oro y su sellaco, y arremetió en un último intento contra Sonny. Lo que pasó entonces quedó en la Historia Guayan y en la pupila de todos los allí presentes. Sonny esquivó las cadenas y el anillo con gracia y sutilidad y, de repente, un aura de luz le iluminó cual super sayan Guayante, el primer y el último de su especie, como lo cuento, amigos, todo es cierto, y entonces empleó la milenaria técnica hasta entonces oculta al Mundo Guayante, ¡nube de tags! Fulminó a sus enemigos en un santiguayan, el campo de batalla quedó despejado y la Paz reinó en Mundo Guayan.
Hasta ahora. El bengatio ha vuelto, y se ha hecho más poderoso, ha formado a su elite cani, los pardos, y la desidia se cierne sobre nuestra cabeza. Por eso, Sonny, no tenemos tiempo que perder, debemos dirigirnos de inmediato hacia las Montañas del Eterno Chanismo, la hora del enfrentamiento final se acerca, la guerra toca a su fin, y debemos vencer, Sonny, o El Canismo dominará el mundo.
- Puti, tampoco hacía falta que me soltases todo el rollo este, que solo te he pedido una noche… Si es lo que hay, pues nada, vamos. Total, ya nos ha pasado de todo, un poco más o un poco menos, que más da.
- Esperad, lo he pensado mejor. Descansado durante el día, saldremos al caer el Sol, así nuestro paso será más ligero, y el sol no agotará nuestras piernas.
- Puti, vamos en moto.
- No importa, por Guayan, hacedme caso aunque sea por esta vez.
- Venga, Puti, lo que tú digas.
Y la Compañía Guayan al completo por primera vez se dispuso a organizar su viaje hacia las Montañas del Eterno Chanismo.

CAPÍTULO VII: EL ABISMO DE LA GUAYCIDAD

Gracias a la nueva velocidad de crucero que obtuvieron con las scouters se pusieron en apenas un par de días en el Abismo de la Guaycidad, donde les esperaba Putiferia Guayante, sin embargo, los canis también les perseguían aún sedientos de su sangre desde la que ya era conocida como la Matanza de Regguetonehlokerula.
No había luna ni estrellas cuando la Compañía Guayante llegó al foso de la empalizada, cuando subían se oyó el grito de un centinela.
- El Señor Guayan se encamina hacia la Puerta de la Guaycidad – respondió Asturiorn – El que habla es Asturiorn hijo de Bastardorn, hijo de Putirorn, hijo de Cabronorn, hijo de Maricorn, y más atrás se remonta mi linaje ancestral, hasta el alba de los tiempos, ante incluso que Mundo Guayan fuese Guayan, y más allá. Pero no tenemos tiempo que perder, abre la puerta, bastarzuelo, o pintarrajearé esta puerta con veinte colores distintos.
- Buenas nuevas traéis, oh noble Asturiorn hijo de Bastardorn, nieto de Putiron, bisniesto de Cabronor, tataranieto de Maricorn, y de todos aquellos a los que se remonta vuestro linaje sin duda todos de tan gustoso nombre, ya casi habíamos perdido la esperanza de que llegaseis algún día. ¡Deprisa! Los canis os pisan los talones.
Sonny y sus amigos atravesaron el foso y se detuvieron al cruzar la puerta. Allí se enteraron con alegría de que Putiferia había dejado muchos Guayantes custodiando la Puerta de la Guaycidad, convirtiéndola así en paso seguro.
Dejaron sus scouters, y se dispusieron a descansar, esperando la llegada de Puitiferia antes de partir hacia las Montañas del Eterno Chanismo.

De repente, desde la empalizada, llegaron los alaridos de regueaton y los feroces gritos de guerra de los Guayans. Las motos tuneadas de los canis rugían con rabia, y sus cánticos se escuchaban a kilómetros: “Sha moto to guapa primo, te parto la boka, comepoyah”. La retaguardia se había visto obligada a replegarse.
- ¡Los canis ya están sobre nosotros! Hemos agotados los loscos grandes, y apenas nos quedan dados, ya están intentando entrar. De momento se estampan contra la puerta, pero su estupidez no durará eternamente, al final comprenderán que está cerrada, hasta el más idiota de los canis sabrá que debe saltarla.
- Pardiez, que cansinos los canis, y que mascachapas estáis hechos, sin insultarte compañero, no va por ti, pero cojones… Dame cien cabezas de canis y yo mismo las abriré con mi cuerno de reno – gritaba malhumorado Noemli
Los canis se amontonaban a lo largo del muro defensivo, pero los defensores les escupían y le tiraban chinorris. Un par de tags incendiarias. Y los canis, poco organizados como dicta la naturaleza de su anancefalia, se dispersaban para volver de nuevo con más brío.
- amo, primo, surmano, k tienmoh ke acabah ehto pa irnoh de reif
Sonny y los suyos se pusieron a lo largo de la muralla.
- Hostia puta, cuanto cani. Debe haber miles, esto parece la Zentral, macho. Estoy de canis ya hasta lo cojones. ¿Y la Puti? ¿Ha llegado ya?
- No, Sonny, Puti se hace de rogar, me temo que tenemos que enfrentarnos a los canis.
- Échales un par de tags voladoras, y que se distraigan con algo, coño, que no vamos a estar toda la vida aquí.
- Venga coño, que no se diga que un Enano de las Minas del Norte Muy al Norte no ha plantado batalla a un par de miles de canis. – Noemli sacó su cuerno de reno a pasear, y empezó a aplastar cabezas por doquier
- Noemli, eres un aprendiz, he debido de reventar ya treinta cabeza de cani a chinazo limpio cojones.
- Bueno, señores, cuando dejen de comerse las pollas me avisan, porque ahí abajo hay canis para parar un tren – advirtió Sonny
- Bah, en peores batallas me he encontrado, hubo una en la que perdí los dos brazos, y eso no fue óbice…
- Que sí , Asturiorn, no empieces con tus batallitas, Guayan que cargante.
Jamelgo el vejarraco observaba desde lo alto de la atalaya y escuchaba como se desarrollaba la batalla.
- Treinta y ocho, gnomo amanerado, a ver que dices ahora.
- Muy bien puto enano de los huevos, pero yo llevo ya ciento cincuenta y siete canis.
- Tres, han probado ya mis afilados lápices como cuchillos, diestros en la batalla, gráciles en el dibujo, compañeros inseparables de todo buen…
- Yo creo que he escupido a uno en los ojos, ¿eso cuenta no? – replicaba Sonny – Oye, que digo yo, ¿estos apimponados no tenían un ejército preparado para combatir a los canis? Coño, que tenemos que hacerlo nosotros todo cojones… ¿Y si no llegamos a venir? Vamos, porque si lo sé no vengo… Estoy ya del “dame más gasolina”…
- Eres un Guayan, Sonny, un Guayan no ser arruga ante nada, un Guayan cruza charcos y riachuelos, un Guayan…
- Hostia puta, Asturiorn ¿tú nunca te callas?
Jamelgo el vejarraco hizo acto de presencia.
- Atención, alimañas sin honor y demás bastarzuelos que no habéis conseguido retener a los canis porque sois más tontos que Abundio que se echó un carrera solo y llego el segundo, jodidos engendros, gnomos amanerados, negratas y enanos de toda ralea y condición, los canis han cruzado el foso, replegaos al muro interior, anda, y a ver si espabiláis que me tenéis bueno hoy.
Sonny y los suyos hicieron lo propio, no fuese a cabrearse más el vejarraco los cojones, cuyo mal humor era legendario.
- ¿Cómo andan las cosas por ahí abajo Noemli? – preguntó Asturiorn
- Pues jodidas, para que engañarte, me has puesto a luchar con una pandilla de amanerados y hip hoperos, y luego pasa lo que pasa… Pero en mi cuenta van trescientos cincuenta y nueve canis. Díselo al gnomo. Con tres Noemlis guardaríamos esto de puta madre, pero me temo que solo hay uno y medio, yo y el centenar de mingasfrías estos que habéis puesto a mi lado.
- Aguantad, Noemli, ya sale el Sol.
- Como si estos no estuviesen acostumbrados a ir de afters…
Asturiorn volvía a los muros intentando alzarse sobre la arcada que coronaba las grandes puertas, indiferente al reggueton que se escuchaba bajo sus pies. Los canis le miraban y se partían el pecho.
- Vaja ioputar, baja si tieneh ueboh, danoh ar biejo o ar zony eze
- El Guayante está bajo mi protección y Jamelgo el vejarraco no creo que queráis conocerlo, tiene muy mal humor.
- antonse a ke coñio saleh, pishabrava, kiereh comernoh er raboo ke lo ke kihere?
- He salido a ver el amanecer, piara de deformidades con patas.
- er lo ke? k avla er loko eze, ira illo zoy dani er negro y me kome la poia
- Que no tenéis casa, cojones, que no son horas ya coño. Anda largaos ahora que estáis a tiempo, que como me mosquee os voy a dar dos yoyas que os voy a poner la cara del revés.
Los canis se partían la polla con Asturiorn, y por respuesta tan solo encontró la ya famosa: “Damé más gasolina, dame más gasolina”, que se había convertido en el himno oficial de la Legión Cani.
Los canis se agolpaban ante la puerta interior, gritando y enloquecidos ante la posibilidad de llevarse al Jamelgo y a Sonny de una tacada. Tal era su empecinamiento, y los canis pueden ser muy empecinados, otra cosa quizá no, pero a empecinados no le gana nadie, que consiguieron traspasar la puerta alcanzando el patio interior.
- Cago en diole, no si verás tú estos todavía, la que nos lían.
Pero, en el momento mismo en el que la puerta se desmoronaba ante el peso de los canis, un murmullo se elevó detrás de ellos y creció hasta convertirse en un clamor de muchas voces que anunciaban extrañas nuevas al amanecer. Los canis vacilaron y miraron atrás, y entonces, súbito y terrible, el gran cuerno de la Guaycidad resonó en lo alto de la torre.
- ¡Guaycidad nos guardará! ¡Guaycidad!
En medio de este clamor apareció Jamelgo montando una cabra parduzca de color sucio, por escudo llevaba un plato del mac donald y una escoba como ariete. A su diestra iba Asturiorn cabalgando sobre un reno que Noemli había sacado de diossabedonde.
- ¡Adelante, mis valientes!
Y los mingasfrías se lanzaron al ataque, escupitajos, tirones de pelo, patadas en los huevos, todo el repertorio de malas artes del combate los convirtieron en máquinas de dar por culo.
Los canis ante el desconcierto de la acción, no sabían bien que hacer, el sol les había pillado en bragas, pocos llevaban sus gafas calorras, debían estar de afters ya a esas horas, y las pastis empezaban a escasear.
De improviso, en la cima de la montaña apareció una amazona vestida de blanco y resplandeciente al sol del amanecer. Tras la amazona un millar de Guayans, con tags y dados en las manos, bajan deprisa las largas pendientes.
- Contemplad a la Amazona Blanca, ¡Putiferia ha vuelto!
Los canis aullaron de dolor, yendo de un lado a otro. Allí estaba la Amazona Blanca, y el terror de esta aparición enloqueció a los canis que se tambaleaban y caían. Huían, huían como canis lo que no supieron conservar como hombres.

CAPÍTULO VI: EL RESCATE

Una vez a cubierto, Sonny se embravuconó.
- Joder, Gayolas, se han llevado a Asturiorn ¿qué le pasará?
- Seguramente lo matarán, no hay nada más que hacer. Elevemos una plegaria a Guayan por su alma, y que Chana lo acoja en su regazo.
- ¿Le dejaremos morir? ¿Vamos a dejar que lo maten? – preguntó Sonny
- No tenemos alternativa – respondió Noemli
- Le echaremos de menos – se lamentó Gayolas
- Alto, no puedo creer lo que ocurre
- Sonny, tenemos que dejarlo
- ¿Estás seguro? Yo no lo sé. No puede ser una coincidencia. No puede ser – mientras niega con la cabeza de un lado a otro
- ¿De qué estás hablando, Sonny? – le pregunta Noemli
- El Oráculo, me dijo que esto pasaría. Dijo... Que tendría que tomar una decisión
- ¿Qué decisión? – pregunta Gayolas, Sonny le mira desafiante y corre hasta su bolsa, rebuscando - ¿Qué... qué vas a hacer?
- Volveré a por él
- No, imposible
- Tengo que hacerlo
- Sonny, Asturiorn sacrificó su existencia para que pudiésemos salvarte. Así que de ningún modo irás detrás de los pardos.
- Asturiorn hizo lo que hizo porque creyó que era algo que no soy
- ¿Qué?
- Yo no soy el Elegido, el Oráculo me lo dijo.
- No, tienes que serlo
- Pues no lo soy, cojones. Soy como vosotros. Un poco más bajo, eso sí.
- No eso no es cierto. No puede serlo.
- Que sí, mira, si me sacas tres cabezas.
- No, eso sí, lo de que no eres el Elegido.
- ¿Por qué?
Gayolas no sabe qué responderle, y Sonny empieza a recoger su bolsón.
- Sonny, no lo hagas – le espeta Noemli – Tienen a Asturiorn en un edificio controlado por los canis, 7 plantas de luces estridentes, música reagueton y canis por doquier. Aunque pudieras entrar son tres pardos los que le tienen retenido. Yo también quiero recuperar a Asturiorn, pero lo que planeas hacer es un suicidio.
- Sé muy bien lo que parece pero no lo es, no puedo explicaros los motivos. Asturiorn creía en algo y estaba dispuesto a sacrificar su vida por aquello en lo que creía. Por eso tengo que volver.
- ¿Por qué? - pregunta ostensiblemente cabreado Noemli
- Porque yo creo en algo
- ¿En qué, pequeño Guayan? ¿En qué crees?
- Creo que puedo traerle de vuelta.
Gayolas le mira con cara de: “Pero ¿tú te has visto gachupín?”. Pero Sonny le ignora e inicia los preparativos para marchar. Gayolas le sigue y empieza a recoger piedras.
- ¿Qué haces piterpan venido a menos?
- Me voy contigo.
- No, no vienes.
- ¿No? Te diré lo que yo creo mediahostia, creo que Asturiorn tiene un polvazo, y que significa más para mí que para ti. Y si realmente te tomas en serio lo de salvarle necesitarás mi ayuda. Y ya que soy el más alto de todos los presentes si no te gusta puedes irte al infierno. Porque es el único sitio a donde podrás ir. Noemli, ya puede ir dándonos armas.
- Bien, ¿qué necesitais aparte de un milagro?
- Armas, muchas armas – responde Sonny
- Bueno, aquí tengo piedras a tutiplen, un par de pastillicas con efectos guayantes, carticas de la baraja francesa por si os da por ahí, dos decenas de dados, tags incendiarios, tags normales, una flauta travesera, y un saxo, lo guardaba para ocasiones especiales, pero todo tuyo Sonny.
- Sonny, nadie había intentado nada parecido – le confiesa Gayolas
- Por eso va a funcionar

Mientras los tres canis han puesto de drogaína al bueno de Asturiorn hasta las cejas, con la esperanza de que les diga hacia donde se dirigen nuestros amigos:
- havé negro mierda, lla tesplicau ki ti bamo ha pigar una palisa ki lo va a flipá en koloreh komo nu empiese a ablá di huna puta bé, pehro yoyah ke te ban a zalir por lah orejah, meh ehtah ollendo?
- Por ke no abla, er negrata ehte?
- Poh lo mihmo nu noh entiende payo, ke kon er kolokon ki lleba, zorcio, ceria lu mah nurmal
- A beh, dejame con er pabo a zolah, par de doh
Los dos canis se miran en plan ¿se nos ha vuelto mariconcete el Richard?
- Ke zus pireís, coñio
Los dos canis salen del reservado to house en el que estaban.
- puhedeh hoirme primo? Boy a zer mu clarico contigho payo, io odio a loh no cani, pero zobre toala cozas odio a lo negroh no canis, primo, o komo mierda oh yameih haora negrata, ehtoy hatta lo cohone. Nu ze ci e la mierda muzikita no reguetonera ke oh gahtai primo, o la mierda motoh zin ruido, ke ziempre ke lah veoh me pienzo pa mi mihmo, joder primo comoh ban en eza mierda, zi eh ke no pué zer- coge la cabeza de Asturiorn con las dos manos – tenemoh ke acavá kon toa eza mierda, payo, y tu zabe komo akavá kon to ehto. Nezecito ki me digá onde kojoneh ban tu colegah, hamijo. Ba a dizirmelo o ti boi a pigar una palisa ki ti boi a matar bibo.

Sonny y Gayolas están llegando, se disponen a atravesar la puerta de la Discoteca Regguetonehlokerula donde tienen a Asturiorn. El portero les para:
- Olle primo, a bé tu zellico de oro, o huna cadenica o argo.
Sonny se abre la chaquetilla to guapa que le ha dejado el Noemli, y enseña el material: que si naipes, que si piedras que si un saxo.
- pero payo, ezo ke eh!
Sonny sin pensárselo dos veces le lanza un par de de 7 de picas que le seccionan la yugular salpicando todo de sangre. El resto de los canis se quedan del asunto y empiezan a sacar su cadena de oro, pero Sonny no les da tiempo y les lanza un par de tags incendiarios que los hacen volar por los aires.
- ohtia primo, tuh no molah, canih benirce pa ká
Gayolas le pega con una piedra en plena frente al último cani de la puerta y entran dentro. Se miran durante un instante, y empiezan a sacar artillera, tags en una mano, piedras en la otra, colocan las cartas en el bolsillo accesible, y miran a la sala llena de canis que escuchan “Dale más gasolina”, estos los miran a ellos y... Ya la hemos liado.
- kietoh, payoh
Gayolas y Sonny se miran durante un instante, en plan “ni de coña” y empiezan a saltar por las paredes mientras lanzan tags uno detrás de otro, los canis responden con sellos y cadenas de oro que inundan el ambiente. El olor a oro se hace insoportable. Un par de tags normales acaban con el equipo de sonido del local, las piedras de Gayolas no fallan, y la entrada pronto se convierte en una montaña de canis con la cabeza abierta a pedradas o con miembros seccionados por naipes de la baraja francesa. Se van abriendo camino ocultándose entre las columnas que rodean la pista de baile, sin dejar de lanzar piedras, tags y cartas por doquier. Salen más canis de los cuarto de baño con la nariz blanquecina, pero ellos siguen placa, placa, tags incendiaria, hostia va, hostia viene, hasta que el último de los canis ha palmado.
- Bueno, Sonny, ¿y ahora qué?
- Tendrán a Asturiorn en el reservado de la quinta planta. Vamos pa arriba.

- Kiyo, sumano, ke lo zocio de ehte ehtan aki – uno de los pardos entra en el reservado
- ke dize, toloko
- kreo ki intentan yebarzelo
- Enkontrahloh y akavá kon eyoh

Sonny y Gayolas siguen subiendo por las escaleras.
- No hay cuchara.
- ¿Qué dices, Sonny?
- No tengo ni puta idea.
Llegan por fin a la quinta planta que está llena de canis, más tags explosivos, más cartas amputamiembros y más pedradas que antes si cabe.
- Zeñoreh pardoh, loh primoh noh ehtan dando kandela en el pazillo, zuputamadre
El último de los canis cae al sueño con una carta en la frente, cuando hace aparición uno de los pardos por la esquina, en plan más chulo que un ocho.
Sonny se le encara y le lanza dieciséis cartas una detrás de otra, que el pardo esquiva una tras otra a velocidad ultrarrápida.
- ¡Gayolas, ayuda!
El pardo se saca los anillos y le lanza ocho, Sonny se mueve a tiempo bala y esquiva seis, pero dos le rozan, uno en el hombro y otro en la pierna izquierda.
- Cago en Guayole.
El pardo se acerca hasta Sonny, le apunta con un sello y le dice:
- Foh, zolo eh un no cani.
Pero Gayolas se ha puesto justo detrás de él apuntándole con el tirachinas.
- Esquiva esto, gañanaco.
Plas, en toda la crisma, cabeza abierta.
Le tiende la mano a Sonny para levantarse.
- ¿Cómo has hecho eso?
- ¿El qué?
- Moverte con efecto bala a lo Matrix, jamás había visto a nadie moverse tan rápido.
- No ha sido lo suficiente – mirando sus heridas – Vamos tenemos que ir a por Asturiorn
Por la ventana ven aparecer un trineo volador, es Noemli.
- ¿Qué, gañanes pensabais que para vosotros era toda la gloria? Vamos subid.
- Coño, Noemli, que bueno verte por aquí.
Se encaran sobre el ventanón del reservado donde está Asturiorn encarándose con los pardos, que vuelven a ser tres, porque los pardos no mueren se materializan en otro cani.
-No pue zer, kago en zu putah madre.
Lluvia de tags explosivos, pedradas y cartas por un lado, sellacos y cadenas de oro por el otro, todo destrozado. Los pardos caen uno detrás de otro. Asturiorn los mira, la hostia estos Guayans si que saben liarla parda. Se quita las cadenas de oro que le mantenían atado a la silla. Los pardos ya se han materializado al otro lado de la puerta y empieza a abrirla. Asturiorn corre hacia el trineo volador, le queda solo saltar, pero los pardos ya han empezado a dispararle sellos de oro, uno de ellos impacta sobre su pierna derecha.
- ¡No lo va a conseguir! – grita Sonny mientras se anuda con una de las cuerdas que se atan a los renos voladores y salta hacia Asturiorn consiguiendo atraparlo en el aire – Te tengo – quedan suspendido ambos en el aire mientras Noemli empieza a mover el trineo.
Los pardos empiezan a disparar a los renos, que van cayendo una tras otro.
- Mierda, mierda, no aguantarán – se queja Noemli
Noemli empieza volar hacia un acantilado donde saltan Gayolas y Asturiorn, Sonny aún está atado a la cuerda, pero consigue posarse unos metros antes de que el acantilado se acabe, pero el trineo empieza a caer.
- Noemli...
Noemli ve la cuerda de Sonny, la corta y salta cogido a ella. Sonny ve como salta y aguanta en el acantilado como solo un Guayan puesto de diossabequé puede hacerlo y sube a Noemli hasta el acantilado.
- La hostia – mira Asturiorn – A ver quien tiene cojones a decirme que no es el Elegido. ¿Lo crees ahora Gayolas?
Gayolas asiente con la cabeza.
- Asturiorn – comienza Sonny – el Oráculo dijo que yo...
- Te dijo lo solo lo que necesitabas oír. Eso es todo. Sonny tarde o temprano sabrás, igual que yo, que existe diferencia entre conocer el camino y andar el camino.
- Aragorn, es maravillo volver a oír tu voz, pero tenemos que largarnos- interrumpe Noemli
- Vamos, cojamos sus scouters.
Nuestros amigos se dirigen hacia las scouters de los pardos que se encuentran en la puerta pero solo hay tres y ellos son cuatro.
- No pasa nada, yo iré con Noemli, vamos coged vosotros las otras dos.
Empiezan a trucar las motos la primera en preparar es la de Asturiorn, que se da el piro, la segunda la de Gayolas, que también se las larga. Y la tercera es de la de Noemli y Sonny. Ya se están montando cuando el pardo Richard se materializa detrás suya, no lo han visto y empiezan a huir, pero el pardo lanza un sello de oro que impacta sobre Sonny, que iba de paquete, haciéndole caer.
Las tres scouters se detienen a un kilómetro:
- ¿Qué ha pasado? -. Pregunta Asturiorn
- Creo que se me ha caído Sonny, no me di cuenta, yo...
- Saca las lentes de aumento, veamos – dice Gayolas
- Allí está, hay un pardo con él- contesta Aragorn
- Corre, Sonny, corre
Sonny se da la vuelta y encara al pardo.
- ¿Qué está haciendo? – pregunta Gayolas
- Está empezando a creer – contesta Asturiorn

Sonny empieza a lanzarle dados corriendo hacia el pardo, 10, 12, 14, el pardo lanza sellacos del tamaño de cabezas, mientras corre también hacia él. Todo lo que tienen, uno tras otro hasta que quedan frente a frente:
- nuh t kean dadicoh, primoh
- Ni a ti sellacos
Saltan hacia atrás ambos. Empiezan a soltarse yoyas como descosidos. Guaca, placa, guaca, placa. Al pardo se le rompe la cadena de oro que llevaba. Se la quita, la mira con desprecio y la tira al suelo.
- Ti ba a enterah, ioputar, ti boi a dah candela
- Candela en rama me vas a dar.
- Mi bah a kome la polla
- Ya.
El pardo le suelta dos yoyas a Sonny que le dejan aviao.
- Eso ha dolido, no te digo yo que no.
Continuan repartiéndose yoyas, pero Sonny empieza a recibir más que un hijoputa el día del padre.

- Guayan, le está matando – dice Gayolas
- Cálmate, saldrá de esta – responde Asturiorn

- ¿Eso es lo mejor que puedes hacer cani venido a menos?
El pardo se cabrea de verdad y empieza a yoyearle con rabia. Placa yoya en plena cara, guaca yoya en to la tocha, placa yoya en el estomago, placa yoya que le estampa contra la pared. Sonny cae al suelo visiblemente cansado de recibir hostias hasta en la planta de los pies.
- zonniquete, zonniquete, mi pareze ki la bah a palmá aki, komepollá
Pero, de repente Sonny empieza a reaccionar, pone los ojos en blanco y le entra el baile de San Vito.
Se pone de muy, muy, mala hostia.
- Mi nombre es Guayan. Y tengo muy mal morir, te advierto.
Empieza a soltarle yoyas a mano cambiá, tollinas a to meter, guaca va, guaca viene, el pardo no las ve venir, hostia por aquí, hostia por allí, le parte las piernas, le arranca un brazo, empieza a pegarle con él, en definitiva que entra en bersercker y le da de hostias hasta en el alma. Hasta que el Pardo Richard se desmaterializa.

- ¿Qué ha pasado?- pregunta Gayolas
- Parece que le ha guanteado de lo lindo, pero no tardará en materializarse de nuevo, vayamos a recogerlo – contesta Noemli
Las tres scouters empiezan a acercarse.
- ¡Venid para acá de una puta vez! – grita Sonny
Los scouters siguen acercándose, pero los pardos persiguen a Sonny y este tiene que empezar a dar rodeos.
- Me cago en la puta... Si no sabes torear pa que te metes, Manolete pa que te metes...
Los tres pardos empiezan a cercarlo y lanzarle sellacos de oro por aquí, sellacos de oro por allí, pero Sonny los esquiva, subiéndose encima de un montículo. Las scouters están cada vez cerca ya casi llegan.
- ¡Sonny salta cuando pasemos por debajo! – le grita Noemli
Sonny se dispone a saltar sobre las scouters pero... Recibe un sello de oro en pleno pecho que lo hace retroceder, el pardo se acerca y le mete otros seis. Palmatoria se llama la película.
- No puede ser – dice Asturiorn mientras mira como Sonny cae
- lla tá muerto, er payo, ofú ke canzinaco. K te foyen, ioputar, zoniquete loh ueboh
El cuerpo de Sonny descansa inerte sobre el suelo, su corazón ha dejado de latir, la muerte se lo ha llevado.
- Gachupín, que te estoy diciendo que no puedes estar muerto, cojones, en primer lugar porque ni siquiera hemos llegado al Abismo de la Guaycidad, donde nos espera la Puti, en segundo lugar porque el Oráculo me dijo que yo encontraría al jodío Elegido, y en tercer lugar, porque la Petro no ha aparecido por aquí, así que déjate ya de tontadas y haz el favor de levantarte.
Sonny abre los ojos. Y se pone en pie.
- Coño ante argumentos como ese cualquiera le dice algo. Pues no te digo yo que me encuentro mejor y todo ahora. Que me veo yo, como más entero. Coño, que me ha cambiado la cara y todo.
Los tres pardos se vuelven hacia Sonny.
- No pué ze capá, no pué ze capá... Po no ke no a morio.
Le lanzan sellos de oro como para tapizar una pared. Pero Sonny levanta la mano y dice:
- No
Los sellos se detienen en el aire y caen al suelo.
- Pues no te estoy diciendo que me encuentro mejor. Ya te dije que tenía muy mal morir, no me digas que no te advertí.
- Es el elegido – dice muy solemnemente Asturiorn – Acordaos de quién estaba convencido todo el rato, que luego a los premios todo el mundo se apunta, pero que yo estuve ahí a las duras y a las maduras.
El pardo Richard se lanza hacia Sonny intentando darle una ensalada de hostias y tollinas bien dadas. Pero Sonny ni se molesta, se mete una mano en el bolsillo mientras con la otra empieza a darle, guasca va, guasca viene.
- Oye, pues que podría acostumbrarme yo a esto de guantearle la cara al notas este. Que no está tan mal. Que no me lo pasaba tan bien desde que guanteé a Toni el Pollino.
El pardo Richard no podía hacer nada más que recibir hostia tras hostia.
- Mira vamos a ir acabando con esto, lo guardaba para mejores ocasiones, pero qué cojones, que te estás poniendo ya pesado.
Sonny saca su saxo y toca una sola nota, un do sostenido que revienta los tímpanos de Richard.
- Y porque hace tiempo que no toco, que si no te ibas a enterar.
Con las mismas coge el saxo con las dos manos y le revienta la cabeza al pardo Richard, que en vez de desmaterializarse se hace mil añicos.
- Ale ya con los cojones. Vosotros ¿qué? ¿Queréis candela también?
- Nuh surmano, nuzotroh nuh vamoh, nuh conoziamoh ar payo eze de nah.
- Pues ale, arreando – mientras chasquea los dedos
Y así concluyo el rescate de Asturiorn, la primera vez que un Guayan se enfrentó a un Pardo, y salió victorioso, y uno de los capítulos centrales en el viaje de nuestro amigo Sonny Guayan, que ponían rumbo al Abismo de la Guaycidad en su nuevas escouters, no sin antes recoger a Mascachapas que se había quedado recogiendo bayas silvestres.

CAPÍTULO V: LA HUÍDA

Sonny y sus amigos habían dejado atrás ya Delfos, donde recogieron a Gayolas y Noemli, quienes les pusieron sobre aviso de que los pardos se encontraban cerca, debían andar con cuidado.
Caminaban todo lo deprisa que les daban las piernas, intentando combatir la pesadumbre y el cansancio con un poquito de sustancias activas que no conviene recordar por algunos problemas legales aún pendientes.
Gayolas y Asturiorn iban delante avistando el horizonte, aprovechando su mayor altura, aunque lo cierto es que Gayolas se distraía con facilidad admirando el paisaje o el esbelto cuerpo de su compañero.
Quizá fue eso o quizá subestimaron a su adversario pero el caso es que los pardos llevaban un tiempo rodeando a nuestros amigos, sin que éstos se percatasen del peligro hasta que fue demasiado tarde. De la nada surgieron tres pardos con sus scooters características haciendo un ruido atronador.
-Bengatio, sha chupa ta flama, negraco. Sae ke te kió desí o no? - primer cani de dirige a Asturiorn
- Illo ere un crá! Sha chupa shula ya.
Asturiorn mira detrás suya, Gayolas se encuentra a alguna distancia cogiendo flores, Sonny y los demás están a una distancia prudencial.
- No hablo cani, infraseres, pero si queréis algo de mí os costará caro. Os aviso que estoy curtido en las artes de n-etiqueta, que tengo nivel diez a hostia limpia, y que si me cabreo me enfado cantidad. Ah, y tengo muy, pero que muy, mal morir.
- ke dise er negro mierda?
- ka n´ sa kita la shupa.
- shupa no? – se encara con Asturiorn de nuevo – achoke yo toy mu loko, man.
Los tres canis le rodean con sus scooters desafiantes.
- she dani, she, she dani, dale ar nergro
- to loko sosio, to loko
Asturiorn vuelve a mirar hacia atrás, y ve como Gayolas sigue a lo suyo, recogiendo florecillas silvestres.
- Me cago en tu puta madre, gnomo de los huevos. ¡Gayolas! ¡Gayolas!
- ka dise er payo?
Gayolas sale de su ensimismamiento estético-mariconil y reacciona al ver como los tres pardos tienen rodeado a Asturiorn.
- oStiAH! Poh si eh un pitirpan marika
- Fo ke fatiga, mano.
Gayolas rápido como un rayo saca su tirachinas + 7, y empieza a lanzar piedras gordas que encuentra a su alrededor.
- ¡Gayolas no pierdas el tiempo, son demasiados, llévate a Sonny, vamos!
Los pardos se miran entre sí en pose habitual de escaso avispamiento.
- Zony? Komo tu emepe tres primo
- kaya kanijo, ke eh er zonny eze ke tiniamoh ki pillar
- no jodah, mano.
- Ki hazemos, zorcio?
- Foh, la shupa ta to guapa.
Gayolas, mientras, corre hasta Sonny y sus compañeros.
- Sonny, vamos, tenemos que correr – sigue lanzando piedras manteniendo los pardos a distancia – los pardos nos han encontrado, huyamos por esa maleza tan estratégicamente colocada ahí para que nos desvanezcamos entre su espesura.
- Pero… ¡Y Asturiorn!
El susodicho estaba batiéndose en duelo con los pardos con valentía y bravura sin igual.
- A ver, pardos, sois tres yo soy uno y tal y me tenéis rodeado, pero yo tengo mala hostia + 7, y muy mal morir, así que necesito un 20 en un d20 para hostiaros a los 3 partiéndoos los cuellos, en plan Chuck Norris en negro, en una voltereta mortal, muy espectacular. Si saco 19 os hostio también pero quedáis vivos y escapo, con 18 os doy un par de collejas y me perseguís, y después ya veremos. De 15 a 17 me hostiaís vosotros, pero no caigo inconsciente. De 12 a 14 caigo inconsciente. Menos de 12 me matáis. ¿Queda claro?
- Foh, primo no me enterao di nah, poh no eh chungo ni nah er negro ehte.
La maniobra de Asturiorn permite a Gayolas coger a los enanos en brazos y meterse en la maleza.
- Pero, espera Gayolas, no… ¡No podemos dejar a Asturiorn!
- Sonny tú eres más importante, él se sacrificará por ti.
Por mucho que Sonny patalease, Gayolas demostraba ser sorprendentemente fuerte y consiguió llevarse a Mascachapas y él bajo ambos brazos, mientras Noemli corría a su lado, poniéndose a salvo.
- Primo, ira lla.
Asturiorn coge su d20 y lo lanza. Toc, toc, toc, gira dramáticamente sobre el suelo hasta que desvela su destino “7”.
- Me cago en la puta de oros.
- Tomah ya, primo, ezo eh gueno, no surmano?
- Noh a jodío, poh claro, ziete eh gueno. ¿ke era?
- El siete era que me dabais un par de collejas, pero que sobrevivía y tal. ¿Os acordáis?
- Zeguro?
- Claro, ya os dije, de 6 a 12 me dejáis inconsciente.
- eh berdha primo, poh me kedo con la shupa
- Que sí, cansino, te quedas con las chupa.
- ira iyo komo a aprendio cani er ioputar
Los pardos se liaron a collejas con Asturiorn hasta que éste cayó inconsciente, y se lo llevaron de paquete en su scouter.
Sonny y lo demás quedaron a salvo, y pudieron salir de la maleza estratégicamente colocada para que se ocultasen hasta que los pardos se fuesen.

CAPÍTULO IV: DELFOS

El camino hasta Delfos fue arduo y difícil. Sonny Guayan y sus amigos recorrieron la peligrosa Senda del Horizonte Hectombiano durante cincuenta soles y cincuenta y tres lunas.
En su periplo tuvieron que ignorar los cantos de las Sirenas del Mal Rollo (a.k.a. Putas Natatorias) que llamaban sin cesar “Sonny, ven aquí, Sonny nosotras sí que sabemos lo que te gusta, Sonny patatín, Sonny patatán”, y resguardarse de los pardos que perseguían sin cesar a Sonny, conocedores de su misión y temerosos de que pudiera realizarla, a punto estuvieron de cazarlos en varias ocasiones, pero un par de fotos de jennys estratégicamente colocadas surtieron su efecto.
Pero ya se encontraban en Delfos y las penurias habían quedado atrás. De la linde de un bosque salido de dios sabe dónde surgió la figura de un joven barbudo que cantaba alegremente:
El hombre y su hermano
partieron nueve toronchas
Estaba el tomate en la mata
y llegó el toquimate y lo metió en una lata
El hombre y su hermano
partieron nueve toronchas
y luego a luego
se dieron la mano
Ay mi mano,
hermano.

Asturiorn paró al jovenzuelo:
- Joven gañán pueblerino, ¿sería usted tan amable de guiarnos hasta el Oráculo? Tenemos una misión de vital importancia
- Como no, comemierdas, seguidme.
El pueblerino sin nombre le guió hasta el Templo de los Misterios Órficos Guayantes de Siempre (para distinguirlo del Templo Nuevo de los Misterios Órficos que habían creado en Tebas del Polloponeso).
- Aquí es, la lo… El Oráculo está dentro. Pasad os estará esperando.
Sonny levantó la vista y miró el templo con dedicación. Observó las columnas de tiempos inmemoriales desgastadas por el efecto del Juez Tiempo, los escalones tan desgastados que formaban casi una cuesta más que una escalera, el friso descolgado, dos muros inexistentes y la cortinilla que hacía de puerta al mismo.
- Hemos dejado atrás la ribera del Primendel, atravesado las Llanuras del Lupanar Maldito, recorrido el Bosque Hecatombiano, sorteado el Lago del Hediondo Malrollo, ignorado el Canto de las Putas Natatorias, esquivado a los pardos y… ¿Todo para esto? ¡Pero si esto es una puta chabola! ¿Tu Oráculo está ahí dentro? ¡Pero si está hecho mierda! Por el amor de Guayan, un aguaplás, un algo… Pero sí da asco verlo…
- No te dejes llevar por las apariencias, mi joven Guayan, las apariencias engañosas son. Enseñarte el camino hecho he, recorrerlo debes tú.
- Ya le ha dado otra vez… Venga sí, paso.
Sonny avanza hasta la cortinilla y la descorre para meterse dentro. Tras las cortinas Sonny encuentra a una vieja desdentada y bizca que le mira con un solo ojo.
- Sí, en seguida te atiendo.
- ¿Usted es el oráculo? Vaya chufa.
- No soy lo que te esperabas ¿verdad? Que soy adivina y tal, yo controlo. Estupendo ya casi tengo liado el porrete – La vieja se enciende el cigarrito de la risa - ¿huele bien verdad?
- Sí, la verdad es que sí.
- Te diría que te sentarás, pero de todos modos no lo harías, así qué… Ir pa ná es tontería. Y no te preocupes por la jarra de kalimotxo.
- ¿Qué jarra de kalimotxo? – mientras golpea con el codo la susodicha jarra como está mandado que cae al suelo y se rompe.
- Esa jarra de kalimotxo, cretino.
- Lo siento.
- Te dije que no re preocuparás, gañán. Le diré a Putiferia que lo apunte en tu cuenta.
- ¿Cómo lo sabia?
- Qué, ¿a qué molan mis podercillos? Lo que de verdad hará que luego te devanes los sesos será ¿lo habrías roto si yo no te hubiese dicho nada?
- Cago en diole y en guayole, ¿y yo qué sé?
- No creí que fueses tan torpe, coñe. No eres demasiado listo
- Y tú no eres demasiado joven, puta vieja.
- ¿Sabes por qué Asturiorn quería que me vieses?
- Seh.
- Bueno, ¿tú que crees? ¿Qué eres el elegido?
- Hombre, soy un Guayan y tal, y eso mola cantidad, pero, sinceramente, ni guarra.
- ¿Sabes qué significa eso? – señalando la inscripción del oráculo – es griego, berzotas, qué vas a saber tú que no has salido en tu puta vida de la Comarca los huevos. Significa “conócete a ti mismo”. No lo pillas. Ya decía yo que no eras demasiado listo. Voy a confesarte un secreto, ser el elegido es como querer fustacar, nadie te dice si quieres solo lo sabes. Y lo sabes al cien por cien, de la cabeza a los pies. En fin, gachupín, deja que te eche un vistazo. Abre la boca di “Guayan”
- Guayaaaaaan – la vieja se aparta de la boca con claro gesto de asco – bueno es que he comido un poco de ajo, vieja – le coge las manos
- Muy bien, ahora yo debería decir: mmm vaya guayan tenemos aquí, pero… Y tú dirías…
- Pero ¿qué, vieja?
- Pero sabes perfectamente que un gilipichi como tú no puede ser el elegido ni en mil vidas.
- No soy el elegido.
- Lo siento, chico. Eres un Guayan, sí. Pero das la impresión de estar esperando algo, pazguato.
Sonny se mira las manos buscando una respuesta. ¿La vieja le ha llamado pazguato?
- ¿Qué estoy esperando?
- ¿Qué se yo? Tal vez dentro de un millón de años… Quien sabe. Así es como son estas cosas.
Sonny se mira las manos incrédulo, ¿no es el elegido? ¿Tanta puta mierda para no ser el elegido? ¿Esquivar las hordas de canis, evitar a los pardosos, ignorar los cantos de sirena para que una vieja bizca de mierda le diga que no es el elegido? ¿Ahí acaban los sueños de gloria de un Guayan?
- Bah… - sonríe aturdido
- ¿Por qué te ríes?
- El puto Asturiorn, él… Casi me había convencido.
- Lo sé. Pobre Asturiorn. Pero sin él, estamos perdidos.
- ¿Qué quiere decir con lo de sin él, vieja bruja?
La vieja aspira una calada de su porro.
- ¿Seguro qué quieres oírlo?
- Sí, vieja, desembucha.
- Asturiorn cree en ti, Sonny. Y nadie ni tú, carapan, ni siquiera yo le convencería de lo contrario, él cree tan ciegamente que va a sacrificar su vida para salvar la tuya.
- ¿Qué?
- Vas a tener que tomar una decisión, Sonny. Vas a tener la vida de Asturiorn en una mano y en la otra tendrás la tuya, joven Guayan. Uno de los dos tiene que morir. Quien sea dependerá de ti. No eres mal tío, tontico, pero buen chaval en el fondo, odio dar malas noticias a buenos chavales. Pero no debes preocuparte, porque en cuanto salgas por esa cortinilla, empezarás a sentirte mejor, recordarás que tú no crees en esas tonterías del destino, ya que tú controlas tu propia vida ¿recuerdas, gañan? Pues ale arreando. Anda pilla el porro, te aseguro que antes de que te lo acabes te sentirás como nuevo.
- Pillo, vieja malrollera, los siete males caigan sobre ti y tu descendencia, ay mi mano, dijo el hermano – y se señaló el rostro haciendo un x en señal de maldición Guayante.
Sonny sale de la habitación dándole caladas al porro de la vieja, buena hierba se gasta la vieja.
Asturiorn lo mira y sonríe, en plan yo sé un huevo de cosas joven Guayan.
- Lo que te ha dicho es para ti y solo para ti.
Sonny lo mira en plan menudo gañanaco me he echado de compañero de viaje, pues no que todavía se piensa que soy el elegido, mira que es cazurrico el pobre.
Mascachapas se acerca a Sonny y Asturiorn acompañado por dos figuras un tanto particulares, un elfo con pinta de Peter Pan frustrado y un enano que se creía Santa Claus.
- Oh, nobles amigos, qué buena que os encuentro, no sabía si mi peinado soportaría más esta intemperie – comenzó a hablar el elfo – el negro sin boca de ojos azules nos ha explicado la situación…
- ¿Qué? – respondió atónito Sonny
- Pero dejad que me presente, mi nombre es Gayolas, elfo de los Bosques de Nuncajamas, aquí mi compañero es Noemli III, enano de las Minas del Norte Muy al Norte, nos envía Putiferia Guayante para ayudaros en vuestra misión joven Sonny.
- ¿Un elfo amanerado y un enano que se cree Santa Claus? ¿Esto es lo que me envía la Puti? Por el santo amor de Dios, parecemos la pandilla basura, cojones…
- No te impacientes, joven Sonny, toda ayuda es bienvenida. Mi nombre es Asturiorn, hijo de hijo de Bastardorn, hijo de Putirorn, hijo de Cabronorn, hijo de Maricorn y más, pero no tenemos tiempo que perder. Ponednos al tanto de la situación invitados.
- La situación es crítica, oh noble Asturiorn, pero tu belleza supera mis expectativas, ese negro azabache, esa musculatura, esa voz varonil…
- Calla ya moñas – interviene Noemli por primera vez – Tenemos que partir, los pardos nos siguen de cerca, intentamos darles esquinazo, pero aquí Gayolas decidió pararse a recoger las flores de nosequé cojones...
- Las flores del Azahar Efímero, de una belleza inigualable, tan solo durante tres semanas cada diez años se pueden recoger pero ¿no son preciosas?
- Que te calles, deformidad élfica. El caso es que la parada de aquí el amigo hizo que los pardos se nos acercasen más del lo deseado, deben estar ya al caer.
- Ya oigo sus motos tuneadas, deben estar cerca… ¡Adelante, huyamos como Guayans o moriremos como héroes!
- Huyamos, pues, huyamos.
Sonny y sus amigos emprendieron la huída hacía el Abismo de la Guaycidad donde se encontrarían con Putiferia para arremeter la parte final de su viaje.

CAPÍTULO III: HACIA DELFOS

Sonny se disponía a emprender un nuevo viaje, tan solo unas horas después de su agotador viaje hasta las Llanuras de Blackland, pero su bolsón estaba lleno de orégano y la compañía de Asturiorn le resultaba agradable, si bien la de Mascachapas no dejaba se parecerle siniestra la situación era mucho mejor que antaño.
- Oh Sonny Guayan, cuán grandes aventuras he escuchado de los labios de los bardos acerca de tu condición, de la nobleza que corre por tus sangre, de tu linaje que se creía extinto, de las osadías más osadas, de las temeridades más temerarias. Y helo aquí, delante mía, ¿quién me iba a decir a mí, oh simple Príncipe entre Príncipes, Rey de Reyes, Emperador entre Emperadores, la rehostia entre las hostias, que iba a guiar el camino al mísmisimo Guayan?
- Te comento un tema, Asturiorn, yo sé que los bardos esos y la Puti, que es muy cansina, te han comido el tarro a base de bien con no se qué historietas fantasiosas, que tú como eres así, cazurro de natural, pero noblote, te las tragado dobladas. Pero te explico, yo era el 154º de la lista de posibles candidatos a Guayantes Molones del Reino de Guayanlandia. ¿Tu estás seguro de los barbas esos de los que me hablas se referían a mí?
- Aún más seguro estoy ahora de que tu destino estaba escrito, Guayan. Me lo dijo el Oráculo, y no le creí, “Tú encontrarás al Elegido”. Helo aquí a mi lado, y no puedo sino reconocer la infinita sabiduría que atesora el Oráculo. Ciento cincuenta tres candidatos había delante de Él, pero contra todo pronóstico aquí estas, Sonny, para traernos de nuevo la luz en esta era de tinieblas. ¿Acaso hay mayor prueba que la improbable posibilidad de que hoy estuviéramos aquí?
- Hombre, no te digo yo que no fuese improbable, porque ahí, ves tú, me has pillado. No si lo mismo no eres tan zoquete como parecer después de todo.
El trío La-La-La continuó con su senda más allá de Primendel, al Oeste de las Llanuras del Lupanar Maldito, adentrándose en los Bosques del Inenarrable Hedor.
- ¿Has estado en la Llanura del Lupanar Maldito? – dijo Sonny
- Sí, y en la del Lupanar Bendito también – respondió Aturiorn – viví allí un tiempo y vuelvo siempre que puedo. Mi corazón está allí, pero mi destino no es vivir en paz. Mi destino es acompañar a un Guayante y a un enano negro sin boca hacía Delfos y más allá aún.
Mientras así hablaban, el Trio marchaba lentamente en fila a lo largo de los senderos del bosque. Al pasar junto al Lago del Hediondo Malrollo empezaron a escuchar las voces aterciopeladas de las Sirenas de Interior. “Sonny, ven, Sonny acércate, Sonny esto, Sonny aquello”.
Mascachapas señalaba a los embobados presentes que se tapasen los oídos con la manos, el Poder Fustacador era fuerte en aquellas Putas Natatorias, Sonny y Asturiorn no parecían hacer caso al enano negro, y es que la sangre de todos su cuerpo se concentraba en un único lugar, y de sobra es conocido que no hay varón en las Tierras de Guayan que pueda hacer dos actividades a la vez, a algunos incluso les cuesta con una…
El sonido de esas voces melodiosas arrastraba los cuerpos rígidos de Asturiorn y Sonny, pese a las ostensibles señas de Mascachapas que había tapado sus oídos con boñiga de Cabra Malrollera que había encontrado por el camino. Y habrían seguido caminando de no ser por la interrupción del Árbobo que de un ramazo les crujió la cara a los dos y los tiró de bruces sobre el camino.
- ¡Eh tu, hijoputa, que eso duele! – se quejó amargamente Sonny
- Calla, traidor a la Egosexualidad.
- Mon dieu. ¡Je sui le Resistance!
- Tu lo que eres es un mascachapas.
- No ése es aquel, el que no tiene boca.
Asturiorn se pone en pie y desenvaina su boli de veinte colores.
- Atrás Árbol Parlante, no oses dirgirte al Guayan, el Portador de las Buena Nueva, aquél que traerá días más soleados, y veranos más cálidos…
- ¿Siempre es tan cargante el negro éste?
- ¿Me ha llamado negro?
- Sí y sí. Y hombre, blanco del todo no eres.
- Callad, bastarzuelos. Hablar con No-Árboles me agota, pero Putiferia me advirtió de vuestra presencia, y de vuestra estupidez también. Si no llego a cruzaros la cara habrías sido devorados por las Putas Natatorias. No me deis las gracias, hijos de puta, al fin y al cabo era mi misión.
- Podías haber sido un poquito menos brusco. Vamos que te has llevado una miajica de cara en la rama, ¿sabes?
- Ah, ya no recordaba la imbecilidad que corroe a los animales de más allá de los bosques… Pardiez que irritantes sois. Callad de una puta vez. Callad y escuchad. ¿Lo oís?
En la lejanía se escuchan tres tubos de escape con resonador, el inconfundible sonido de las motos canis.
- Hostia puta, ¡son los canis! – alertó Sonny
- No son canis cualquiera, son los pardosos, la vanguardia cani, la elite de pokera, los peores canis de Tierra Guayante sin parangón. Te buscan Sonny.
- ¿A mí? ¿Qué cojones les he hecho yo?
- Saben que intentarás acabar con el Alto Señor de los Canis: bengatio, y tratarán de impedirlo con todas sus fuerzas.
- No si ya sabía yo… ¡Quién me mandaba a mí meterme en camisa de once varas!
- No os crucéis en su camino, aunque son incluso más idiotas que vosotros, no debéis subestimar el poder cani que corre por sus venas, el mismísimo bengatio les dirige.
- Putas natatorias, canis pokeros…
- ¡Pardos!
- Pardos o su puta madre, lo mismo me da que me da lo mismo. Vienen hacia aquí… ¿Ahora qué?
- Esconderos en mi tronco. ¡Deprisa!
El trio calavera se introdujo en el tronco del árbol, justo a tiempo para ver pasar a los tres pardos con sus motos tuneadas. Al frente las mismas llevaban el estandarte cani que les destaca como la primera línea cani, la creme de la creme cani. Por fortuna, los canis no destacan por su astucia y pasaron de largo.
- Ya podeís salir, infraseres.
- ¿No volverán?
- No de momento, pero volverán a encontraros, debéis correr raudos en vuestra misión, sed más rápidos que el viento, y sigilosos como las sombras, ¿sois Guayans, cojones, o sois ratones?
- Guayan lo que es Guayan soy yo, y recién estrenado como quien dice…
- Bueno dejad de discutirme, puta escoria de la Tierra, partid y sed prestos, no hay tiempo que perder, echando mistos.
Y sin más dilación la Compañía emprendió su viaje hacia Delfos.

CAPÍTULO II: EL ENCUENTRO


Sonny Guayan tuvo que tirar con carros y carretas y atravesar duros y sinuosos caminos en los que la muerte le esperaba a cada instante para alcanzar Blackland. Su viaje duró apenas tres semanas en las que caminó ni muy deprisa ni muy despacio, sino a ritmo Guayan, como solo un Guayante puede hacer.
Si bien es cierto que cada cien metros paraba para fumar un poco de orégano y que lo que creían serían sus reservas hasta la próxima cosecha duraron dos semanas, no menos cierto es que jamás retrocedió ante la adversidad y que se enfrentó gallardamente a su destino.
En veintitrés días exactamente consiguió recorrer los tres kilómetros y medio que separan la Comarca de Blackland, territorio de humanos y gente de peor calaña. Una vez allí lo primero que hizo fue recordar sus prioridades: comprar más orégano. Tras lo cual se dirigió a la taberna.
Tras beberse un par de litros de cerveza humana, de escasa calidad y baja graduación en comparación con la cerveza Guayan, pero con los que consiguió saciar su sed empezó a preguntarse como conseguiría escabullirse de aquel lugar, puesto que no le quedaba un solo Noth. Y entonces se percató de la mirada de un par de sujetos sospechosos. El primero era un negro de metro ochenta, que lo miraba insistentemente y susurraba “Mundo real, mundo real”, pero aún más inquietante era el negro enano de ojos turquesa que iba con él.
- ¡Oye tú, qué miras! ¿A ti no te ira el rollo homo?
- Te has percatado de mi presencia, veo que el Oráculo no se equivocó contigo. Eres el Elegido.
- Coño, pero si solo estáis vosotros dos, zampabollos. ¿Por qué me miráis? – preguntaba aún temiendo por su integridad sexual
- Hemos quedado aquí contigo, oh noble Sonny Guayan que viene de más allá de las tierras de Blackland, allí donde los confines de nuestro territorio se funden en la estepa, allí donde la Comarca empieza sus dominios, más allá de las Montañas del Egosexualismo, allende…
- Para, para. Lo he captado. ¿Y vosotros quien sois?
- Yo soy Astruriorn, hijo de Bastardorn, hijo de Putirorn, hijo de Cabronorn, hijo de Maricorn, hijo de…
- Ya, vale, lo capto. ¿Y tu colega es el Mascachapas ese?
- Exacto, Mascachapas a secas.
- Un poquito siniestro tu colega ¿no?
- ¿Mascachapas?
- No, tu puta madre.
- No, mi madre no es siniestra, a lo más un poco mod.
- No, coño, Mascachapas.
- ¿Mascachapas?
- No entres en un puto bucle. Sí, Mascachapas.
- Yo no lo veo siniestro, un poco callado eso sí.
- Te comento un tema, no tiene boca.
- ¿No tiene boca?
- ¿No lo ves?
- Ya decía yo que hablaba poco el jodío…
- ¿Y cómo fuma?
- ¿Fuma?
- Coño, pues lleva un pipa…
- ¿Qué pasa no puede fumar? Ya estamos con las discriminaciones, como es negro, no puede fumar. Pues los negros también tenemos derecho a fumar.
- No puede fumar, carapan, porque no tiene boca.
- Ah bueno… Psé. No sé, no me importa. Yo aquí a lo que venía que para algo me pagan.
- Venga, desembucha.
- Oh noble Sonny Guayan, tengo un mensaje de Putiferia Guayante para ti. Dice así: Sé que la carga que he depositado sobre tus hombros es la más pesada carga que ha soportado jamás un Guayante, no en vano nos enfrentamos al fin de la eternidad, al Apocalipsis guayante, a la hecatombe de la Guaycidad, al más temible ocaso de los tiempos, al exterminio de toda la existencia, al más terrible de los destinos, a la noche de los tiempo, al fin de la eternidad… Bueno sigue así un rato, pero voy abreviando. Dado que te designé tan ardua tarea en un momento de irreflexión te daré una oportunidad aún de echarte atrás, en tu mano está la elección, dejó encargado a Asturiorn de los teje manejes del asunto y del trasunto, porque asuntos de extrema gravedad requieren mi atención. Atentamente: Putiferia Guayante de todas las Guayans, la Maga Gris.
- Muy bien, Asturiorn, pues aquí estamos. ¿Tú que dices?
- La elección es tuya pequeño Sonny. Recuerda que yo solo te ofrezco la realidad, nada más. Escoge, kalimotxo con coca cola o con pepsi, rojo o azul. Sigue con nosotros o vuelve a tu putrefacta realidad, a ese nido de mentiras, a ese lugar infecto de alimañas, como si de un vulgar bastardo de mierda te tratases y te hicieses merecedor de mil muertes malsanas por hijo de las mil putas. Yo no quiero influir en tu decisión, eres completamente libre de partir, y lo comprenderíamos, o de quedarte y guiarnos hacía la luz convirtiéndote en el gran héroe que todos sabemos que eres, en el elegido, en aquel del que hablan las Sagradas Profecías, en el que nos guiará hacia un nuevo amanecer...
- Vale, ya, basta. Como comes tú la oreja ¿no? Un Guayan siempre bebe kalimotxo con coca cola, ¿crees acaso que un Guayan se atrevería a beber ese asqueroso bebedizo? Por el amor de Guayan, debería arrancarte la piel a tiras solo por proponerlo.
- Bien, pues entonces raudo, pequeño Sonny, aún debemos pasar por Delfos a ver el Oráculo
- ¿Qué Delfos, ni qué Delfos? El Abismo de la Guaycidad, ese es mi destino.
- Oh, mi joven Guayante, cuán impaciente volviéndote estás, mi misión llevarte a Delfos será.
- Pero, ¿qué se nos ha perdido en Delfos? ¿Y qué te ha pasado en la boquita?
- Lo que perdimos será hallado, lo hallado será encontrado, lo encontrado y hallado, bien hallado y bien encontrado serán.
- ¿No podías ser tú el que no tenías boca, Asturiorn? En fin, vamos carapapa, antes de que me arrepientas. Paga la ronda.
Y así, preparados y raudos Sonny Guayan y sus nuevos compañeros partieron en pos de las aventura, hacia Delfos, donde conocerían su destino.

CAPÍTULO I: LA PARTIDA

La Comarca Guayante había amanecido en la aparente paz y armonía que caracteriza a estos lares, ajena por completo a los peligros que atenazaban con destruir su plácido mundo.
Pero una Guayante sabía el horror y el Apocalipsis que se cernían en aquella apacible mañana: Putiferia Guayante. Putiferia Guayante descendía de un ancestral linaje de magas Guayantes con poderes para mover algunos objetos sin ser tocados.
- ¿Dónde está Sonny, Petronila?
- ¿A qué viene tantas prisas, Putiferia?
- Calla, puta alimaña, sabes que desde que te llevaste al Jodíoguasón no te hablo, pero debes decirme donde anda Sonny, el futuro de la Guaycidad está en sus manos.
- Coño, Puti, mira que eres rencorosa, ¿acaso tengo yo la culpa de qué el muy patán se arrancase los brazos a mordiscos para ver si podría seguir moviendo las manos?
- Petro no me busques que me encuentras, no tengo tiempo para esas nimiedades, ¡dónde cojones está Sonny!
- Coño, Puti, pareces nueva, estará en el Prado Guachi, fumando orégano, que es lo único que hace ese zángano.
- Voy para allá, Petronila, pero no te creas que te he perdonado. Jodíoguasón era la alegría de estos pastos.
No tuvo que andar mucho tiempo hasta encontrar a Sonny bajo un árbol, fumando orégano tal como había previsto Petronila, rascándose la barriga y deleitándose por la estupenda cosecha de orégano que había tenido este año su vecino Camel.
- ¡Sonny! ¡Sonny! ¡Tenemos que hablar!
- Tranquila, Puti, que no soy sordo y no tengo nada que hacer. Ya se que te debo 20 Noth, pero no me agobies.
- Olvida eso Sonny, la Guaycidad está en peligro. Mundo Guayante está al borde del precipicio, éstos pueden ser los últimos días de paz. Nos enfrentamos al fin del mundo Sonny: el bengatio ha despertado.
- Joder, Puti, con lo a gustico que estaba yo aquí. Pero a ver, ¿de dónde has sacado que el bengatio ha despertado? ¿Estás segura?
- Segurísima.
- Pero, ¿cómo lo sabes?
- Ayer lo vi en los posos de la sidrinha mientras intentaba averiguar como iba a quedar el partido entre Guayans y Malrrolleros para un asunto de apu… Bueno no viene al caso, lo leí en la sidrinha. No soy yo quien te habla, es la sidrinha quien se comunica a través de mis labios.
- No, si eso está claro, que, ¿bebimos de más anoche? ¿Nos pasamos un poquito con lo de ver el futuro?
- No te negaré que un poquito de sidrinha me metí entre pecho y espalda, oh noble Sonny, mas por el bien común, para cerciorarme de que lo que veía era cierto, para que el error quedase descartado. Y a fe mía, y de la sidrinha, que jamás nadie se había cerciorado tanto de una profecía.
- Pero, Puti, te comento, ¿no puede ir otro?
- ¿Qué otro podría acometer tan noble labor?
- Pues que se yo… ¿Jodioguasón?
- Se comió sus brazos para comprobar si podía seguir moviendo las manos.
- ¿Matagusanos?
- Era un fraude, no mataba gusanos solo eran serpientes.
- ¿Comerranas?
- Se lo llevó el viento del Norte cuando estaba demostrando que se podía volar con globos de helio.
- ¿Rompehuesos?
- Se rompió la columna vertebral intentando cazar una mariposa.
- ¿Sacamantecas?
- Murió atravesado por una gaviota cuando se enfrentó al Dragon escupe-gaviotas de Florafauna.
- ¿Chichinabo?
- En realidad eran dos hermanos incestuosos que desterramos de la Comarca.
- ¿Matamoscas?
- Se intoxicó con el insecticida.
- ¿Tocomocho?
- Huyó con Tima tras la estafa en el Casino, seguramente anden por alguna islita Guayante.
- ¿Tronaviejas?
- Murió cuando Jessi Pocasbromas le atraveso el esófago con el palo de una escoba.
La lista se extendió hasta 153 nombres que fueron desechados uno tras otro por motivos de diversa índole.
- Bueno, pues parece que sí, que soy el más capacitado para acabar con bengatio. Que coñazo, pero en fin.
- Estaba escrito que Sonny traería la luz a los Confines de la Guaycidad cuando la noches de los tiempos se cerniese sobre nuestras espaldas…
- Venga ya, vale, lo he captado. Soy Guayante y tal.
- Así es Sonny, he comprobado tu árbol genealógico, y desciendes del mismísimo Guayan originario. A partir de hoy responderá al nombre de Sonny Guayan.
- ¿Soy un Guayan? Coño, mola. Un Guayan. Un Guayan no se arruga ante nada. Un Guayan atraviesa charcos y riachuelos, salta zanjas y esquiva gaviotas. ¡Sí, siempre lo supe! ¿Entonces la cicatriz de mi frente no es un seis es una G de Guayante?
- Así es, Sonny. Aquel que porta su linaje de frente nos guiará hacia la luz.
- Bueno, Puti, considerando que la G esa me la hiciste con un lápiz la semana pasada no es que te crea mucho, pero soy o yo o Tontoelnabo, así que… ¿Qué, dónde está el bengatio ese de los cojones?
- Primero deberás dirigirte a Blackland, la tierra de los humanos, donde recogerás a Asturiorn y Mascachapas quienes te acompañarán en tu viaje, hasta el Abismo de la Guaycidad, allí nos encontraremos y pondremos rumbo de las Montañas del Eterno Chanismo.
Mira a tu alrededor Sonny Guayan, esta es la Comarca donde naciste, ésta es tu gente, éste es tu pueblo, tu lugar desde los tiempos ancestrales a los que se remonta tu linaje… Todo ello caerá en el olvido si no triunfas allí donde otros fracasaron. Ahora debes abandonar todo por lo que tu sangre ha luchado durante eras y no podrás volver hasta que el mundo descanse en paz. Parte, Sonny, que Guayan sea contigo
- ¿Y si no puedo triunfar?
- Que Chana se apiade de nuestra alma.
El pequeño Sonny, raudo y veloz, se guardó la pipa y puso rumbo a Blackland, sin mucha fe y menos entusiasmo, pero con un bolsón lleno de orégano que aún no había pagado, si el mundo se acababa eso que se ahorraba.